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Movilidad sostenible para el futuro

El proyecto de movilidad eléctrica implementado por EPM en Medellín se convierte en modelo para el mundo.
Por LAURA MARTÍNEZ
Periodista

El programa de movilidad sostenible de las Empresas Públicas de Medellín (EPM) es un modelo nacional de energía limpia a través del uso del gas natural y la electricidad. Medellín no solo es la única ciudad de Colombia en tener un sistema de metro -un adelanto en materia de transporte público que la coloca por encima de otras ciudades- sino que también se perfila como la única ciudad que incentiva un transporte más limpio con miras al futuro.

Hace un año saltaron las alarmas por la contaminación del aire en Medellín. Los expertos afirmaban que respirar el aire de la ciudad equivalía a fumarse tres cigarrillos diarios y los altos índices de contaminación vinieron de la mano de críticas a la Administración local por las bajas actuaciones en materia de movilidad sostenible.

Por eso desde el 2015, el programa de EPM tiene como objetivo convertir a la organización en pionera de la energía limpia para transporte a través de estrategias que le permitan a los clientes y principales aliados obtener ventajas frente a los carros que aún usan combustible fósil y que hoy hacen parte de la problemática de contaminación en Medellín.

La intención de crear un programa de esta clase surgió desde 1995, año en el que Medellín puso en marcha su metro, sistema público de transporte completamente eléctrico. Para 2008 se iniciaron los estudios para evaluar las ventajas y las acciones que deberían tomarse. En 2012, EPM ya tenía un piloto de carro eléctrico que fue todo un éxito y a finales de 2015 se inició este programa, que se puso en marcha de manera oficial a comienzos de 2017.

“El objetivo es convertirse en el promotor de la movilidad eléctrica en todas las ciudades donde EPM hace presencia. Como promotores de ese ecosistema, la apuesta es solucionar todos los inconvenientes que frenen el uso de los vehículos eléctricos”, afirma José Fernando Isaza, líder de movilidad sostenible y eléctrica del grupo EPM.

De París a Colombia: una mirada al futuro

La movilidad eléctrica no es una novedad en el mundo, pero sí es uno de los proyectos con más inversión en países europeos como Noruega, Holanda y recientemente en ciudades como París, que tienen la apuesta de volver su flota de autobuses completamente sostenible a partir de la energía eléctrica. Este es un compromiso que ha adquirido fuerza con la promulgación de los acuerdos de París, vigente desde 2015, hasta el momento firmado por 97 países entre los que se encuentra Colombia.

El acuerdo reza que los países firmantes tomarán medidas de peso para reducir la emisión de Gases Efecto Invernadero (GEI). La aplicabilidad del acuerdo será en 2020 y la meta final es mantener la temperatura media mundial por debajo de los 2°C, un desarrollo con bajas emisiones de GEI y promover la resiliencia del clima, entre otras acciones determinantes para el ambiente.

El programa de movilidad eléctrica aúna esfuerzos para ser parte de ese cambio que buscan las principales naciones del mundo. Sin embargo, Isaza afirma que aunque hay las mejores intenciones apenas el programa está arrancando, lo que indica que las emisiones de GEI no disminuyen de la forma deseada.

Hasta el momento solo hay 300 taxis con energía limpia rodando por las calles de Medellín, a los que se suman otras 3.300 bicicletas y motos eléctricas como formas de movilizarse de manera más limpia. Una cifra incipiente si se compara con los 700.000 carros y las 700.000 motos de combustión fósil que hay en todo el Valle de Aburrá, que producen cerca de 1.500 toneladas de material particulado cada año. En teoría, el transporte eléctrico que hay actualmente en Medellín solo disminuye en 1% la cantidad de CO2 que sube a la capa de ozono.

Sin embargo, para Isaza el futuro resulta más prometedor, pues pronostica que la energía eléctrica se convertirá en un mercado más competitivo en los próximos años y asegura que para 2030 en la ciudad de la eterna primavera se disminuirán en un 50% las emisiones a la atmósfera. Esta previsión podría resultar acertada, pues con el respaldo de grandes naciones Colombia irá mudando poco a poco a un modelo de movilidad más sostenible.

Por qué tener un automóvil eléctrico

A raíz del apoyo constante que han recibido los proyectos de movilidad eléctrica, actualmente se han adelantado esfuerzos desde el Gobierno Nacional, a través de la gestión de EPM, para disminuir los impuestos y aranceles a estas formas de transporte. Un ejemplo de ello es la reducción del IVA que, mientras para un carro normal ronda el 19%, para uno eléctrico es solo del 5%.

Sin embargo, a nivel económico no es la única ventaja. Un carro de combustión fósil puede llegar a tener 2.000 piezas móviles que requieren de mantenimiento y cambio de aceites y refrigerantes, mientras que un vehículo eléctrico solo tiene entre 16 y 25 piezas que no requieren mayor intervención, lo que representa un ahorro del 70%.

En materia de contaminación auditiva, los autos eléctricos también hacen su parte. Estos vehículos hacen una importante disminución de ruido gracias a que su funcionamiento emite solamente 30 decibeles, mientras que un auto común produce cerca de 110 decibeles.

“El propósito es ser los promotores y eso significa alinear a todos los posibles participantes para que todo fluya. En principio hemos recibido un gran apoyo desde la Alcaldía de Medellín, también de los proveedores de vehículos, pues tenemos todas las marcas de modelos eléctricos, más que en otros países de Latinoamérica, sin olvidar a los proveedores de vehículos de carga, el Gobierno Nacional y los medios de comunicación” afirma Isaza.

Todos los actores involucrados -incluidas la Universidad EAFIT y la Universidad Pontificia Bolivariana, que realizaron estudios de mercado para determinar si había viabilidad para masificar los carros eléctricos en el país- han aportado su grano de arena a este proyecto. Ya sea facilitando presupuesto o facilidades administrativas, como la Alcaldía de Medellín y el Gobierno Nacional, o generando aportes en elementos necesarios para las estaciones de carga y los modelos de carros a utilizar, en el caso de los concesionarios.

También se resalta el apoyo de empresas privadas como Findeter y Rent-a-car, que han permitido introducir carros eléctricos en sus compañías, permitiéndoles a los usuarios vivir la experiencia de usar un auto eléctrico, como también de todas las empresas aseguradoras para dar los permisos legales.

Un modelo para Latinoamérica EPM tiene el proyecto de movilidad más ambicioso para América Latina, por las proyecciones que plantean para los próximos 20 años. “Este proyecto, como tal, no lo conocemos en ninguna parte del mundo. El alcance para que una empresa pública, proveedora de servicios de energía eléctrica, sea la abandera de esta tecnología es algo que no hemos conocido en el mundo. Aunque nos hemos inspirado en experiencias de muchos países como México, China o Costa Rica”, asegura Isaza. Este programa tiene el respaldo de los taxistas, que se han visto dispuestos a participar y empezar una nueva era de movilidad que sea beneficiosa para ellos, sus familias y todos los habitantes de la ciudad. En eso se trabaja con cuatro frentes: los gobiernos, las aseguradoras, la comunidad y los expertos de EPM.

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